Como se purifica nuestra fe
Lucas 22 : 31 – 34
Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí que Satanás ha solicitado poder para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falle; y tú, cuando te hayas vuelto, fortalece a tus hermanos. Él le dijo: Señor, estoy dispuesto a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él dijo: Pedro, te aseguro que el gallo no cantará hoy antes que tú hayas negado tres veces que me conoces.
Satanás quiso zarandear a Pedro como si fuera trigo.
Esperaba hallar solo paja, fácil de soplar.
Pero Jesús aseguró a Pedro que su fe, a pesar de flaquear, no se destruiría, sino que se renovaría hasta convertirse en un líder poderoso.
Jesús profetizó que Judas lo traicionaría y dice que le espera gran aflicción al traidor
Luego anuncia que Pedro lo negaría y que después se arrepentiría y recibiría una misión para apacentar a los corderos de Jesús
Juan 21:15
Después de haber comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.
Traicionar es tan malo como negar. Pero los dos hombres tuvieron destinos totalmente diferentes porque uno se arrepintió.
Cuando hablamos de purificar, es claramente pasar por un proceso donde se separa, limpia, retira elementos no necesarios y terminara mostrando lo mejor.
Conocemos esos procesos, algunos pueden ser como el agua que para que la podamos tomar, existe un sistema que la limpia y luego la purifica para que sea utilizable por nosotros.
También hemos oído la purificación del oro, porque cuando se recoge el oro en su forma natural, viene lleno de impurezas que harán perder el valor real del oro, si se desea vender.
Por esto se lleva ante el fuego y el oro se transforma en líquido.
Entonces se le retiran las impurezas y luego al enfriarse es que el oro adquiere su valor real para ser usado como metal valioso en cualquier transacción.
En el evangelio de Lucas 22:31-61, encontramos una historia descriptiva que Jesús hace con su discípulo Pedro, y también es una de las partes más intensa de la vida que Jesús vivió durante el tiempo que estuvo en la tierra.
Tiene muchas enseñanzas, pero hoy me quiero enfocar en lo que dice el pasaje de Lucas 22:31 “Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo”.
Como podemos ver, debemos entender que siempre seremos zarandeados como discípulos de Jesucristo, como lo hace el agricultor con el grano de trigo, porque cuando el agricultor hace este proceso de zarandeado o tamizado (aventado) lo realiza mediante una sacudida vigorosa que separa la paja del grano.
Por mucho tiempo he ido comprendiendo que esos ataques son en nuestra mente y se van presentando en diferentes formas.
Como se purifica nuestra fe
Tal vez llámese pensamientos, ideas o memorias que están en nosotros, en nuestra mente, pueden llegar a ser las impurezas que tenemos y que no nos permiten ser el ser humano que Jehová Dios planeo a la perfección, donde la pureza y la verdad es lo único que vea y sea lo que llame la atención a otros que están junto a nosotros.
Nosotros decimos constantemente que amamos a Dios.
Es más… decimos estar dispuestos a seguir a Jesucristo con fuerza, decidido
¿Es nuestra fe como la de Pedro?
Continuamos estudiando los versículos de Lucas 22:32-34 “pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 33 Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte. 34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.”
Aquí se nos presenta una forma como Jesús le da un ejemplo a Pedro que va a fallar su compromiso de fe.
No es tan fuerte como él lo creía, y tenia una imagen de él como un seguidor fuerte, seguro, que no fallaría y estaría siempre junto a Jesús sin ningún reparo.
Allí vemos que Jesús le dice a Pedro lo que iría a pasar.
Jesús le dice que ora por Pedro y por cada uno de nosotros para que nuestra Fe no falle, y que podamos volver con firmeza a seguir en el camino de su obra, siendo siempre apoyo a otros que caigan y ser la soporte para mostrarles que la fortaleza esta en seguir la palabras dadas por Jehová Dios en la Biblia.
TENDENCIA A La negación de nuestra fe
Lucas 22:54-62
Y prendiéndole, se lo llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. Y después de encender fuego en medio del patio, y de sentarse juntos, Pedro se sentó entre ellos. Pero una criada, al verle sentado junto a la lumbre se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. Pero él le negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. Pasada como una hora, otro insistía, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque también es galileo. Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía estaba hablando, cantó un gallo. Entonces, se volvió el Señor y miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo afuera, lloró amargamente.
Encontramos entonces, la negación de conocer a Jesús que Pedro hizo, la cual ya Jesús se lo había dicho.
Pero allí además veremos unos detalles que son importantes, cuando nos vemos en momentos difíciles en los que nos sentimos que no tenemos soporte de grupo, estamos solos y que nuestra situación o problema es individual y no buscamos apoyarnos en otros como son nuestros hermanos en la fe, ni buscamos refugio en el Padre Celestial por medio de la oración.
Pero estamos ante el acoso del mundo (enemigo), el cual estará mandándonos mensajes por cualquier medio, persona o situación, en la que nos confrontara con lo que creemos, aprendido, visto, vivido y sobre todo lo hemos testimoniado de como el amor del Padre Jehová nos ha dado.
Pero allí en esa soledad de una oscura noche, donde solo vemos a Jesús inactivo, calmado y silencioso porque se tenía que dar el momento mas importante del sacrificio de muerte a vida.
Pedro en su temor y miedo no pudo contestar mas que “Yo no lo conozco”.
Es verdad que eso lo vivió Pedro, pero ¿qué vivimos nosotros el día a día cuando somos confrontados en diferentes formas, actividades, personas o decisiones individuales donde debemos enfrentarnos a hacer, decir o responder como un hijo e Hija de Jehová Dios?
DEBEMOS TENER Valentía en nuestra fe
Es algo que yo tengo miedo de hacerlo, verme en la situación de soledad absoluta, donde, deberé dar una respuesta que sea usando la verdad.
Además poder, actuar y vivir como un hijo de Jehová Dios, siendo mi testimonio tan similar como el de Jesús cuando estuvo como uno de nosotros.
Yo espero que cuando reciba señalamientos por ser señalado como el hijo de Jehová Dios, yo pueda decir “Si soy hijo del Gran Jehová Dios”, y preferir que se me señale por decir que soy un hijo de Jehová Dios, hermano y amigo de Jesús que murió por mis pecados en la cruz, y su resurrección me ha dado la libertad de ser llamado nuevamente hijo del Gran Creador Jehová Dios.
El propósito de Dios tener fe.
Hebreos 11.32-40
¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría para contar e Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que mediante la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, escaparon del filo de la espada, se revistieron de poder, siendo débiles, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron torturados, no aceptando el rescate, a fin de obtener una mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras, menesterosos, atribulados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; porque Dios había provisto para nosotros algo mejor, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.
Aunque a la mayoría de nosotros nos encantaría tener la heroica fe de las personas mencionadas en Hebreos 11, pocos estamos dispuestos a pasar por el proceso que Dios utiliza para desarrollar esa clase de confianza.
Nos encanta leer sobre los grandes logros y victorias de quienes confiaron en el Señor, pero nos acobardamos por lo que dice Hebreos 11.36-38.
Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras, menesterosos, atribulados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.
Ninguno de nosotros quiere pasar por esas terribles situaciones, pero la adversidad es la manera que Dios utiliza para purificar nuestra fe.
Imaginemos al Señor como un experto escultor de pie ante un bloque de mármol. ¡Ese bloque es usted!
Imagínese la obra de arte escondida dentro de la roca, y a Él quitando amorosa y cuidadosamente todo lo que no encaja con la obra maestra que está creando.
Una de las primeras cosas de la que se ocupa el Señor es nuestro carácter.
Su propósito es conformarnos a imagen de su Hijo, y hay algunos rasgos y actitudes que deben ser quitados para que Dios haga su tarea.
Su cincel deja al descubierto raíces de pecado y egoísmo.
Cuando algo o alguien se vuelve más importante para nosotros que el Señor, tenemos un ídolo en nuestra vida.
Para protegernos, Dios utiliza la adversidad con el propósito de quitarnos todo aquello en que hayamos confiado, de modo que nos aferremos a Él solamente.
El cincel duele; a veces se siente como si Dios estuviera quitando todo lo que valoramos.
A menos que usted entienda el propósito del Señor, pensará que Él es cruel.
Pero si confía en Él y se rinde a su moldeadora herramienta, su fe será purificada y fortalecida por la aflicción.
Reflexionemos en nuestra fe
Hoy invito a que reflexionemos no para tener temor,
Para tomar el poder de Jehová Dios por medio del Espíritu Santo
Que nos de la valentía en fe de que siempre podamos pasar las pruebas por zarandeo que vengan y podamos salir mas
Esto no va a permitir hacer los tesoros no aquí en la tierra, sino los que son eternos y será eso lo que recibiremos cuando nos presentemos ante la presencia de Jesús como máximo juez y pueda decirnos “muy bien”… has hecho lo que te pedí que hicieras…”