EL AMOR DEL HOMBRE: CONFLICTO Y CONTRADICCION


EL AMOR DEL HOMBRE: CONFLICTO Y CONTRADICCION

EL AMOR DEL HOMBRE: ENTRE EL CONFLICTO Y LA CONTRADICCIÓN

El ser humano existe en una relación de varón y mujer (Gn. 1:27). Dios creó todas las cosas dándo una orden, menos al ser humano. Somos una unión entre polvo y aliento divino (Gn. 2:7).

Todo lo que Dios hizo fue bueno (Gen. 1:4,10,12,18,21,25,31). Solamente una cosa no era buena: que el hombre estuviese sólo. Por lo tanto creó a la mujer. La imagen de Dios se refleja en ambos, varón y mujer (Gn. 1:27)

Dios no creó a Eva desligada del hombre, sino que utilizó la costilla de Adán para subrayar su interdependencia: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn. 2:18-25). En el propósito de Dios ninguno es inferior o superior al otro (Gn.1:28).

No fue la caída la que creó el eros; simplemente lo pervirtió (Gn. 3:1-11). Adán y Eva enfocaron su atención sobre sí mismos. Aparece el principal obstáculo para la realización de cualquier persona: el egoísmo.

El coito produce un único y misterioso lazo de unión (1 Cor. 6:16). Debemos recordar que nosotros no tenemos un cuerpo, sino que somos un cuerpo; no poseemos un espíritu, sino que somos un espíritu. Aquello que afecta profundamente al cuerpo, toca también al espíritu. En hebreo la palabra que expresa coito significa “conocer”.

El adulterio es pecado porque viola la santidad del acto sexual . . . porque un individuo casado toma parte en un acto de deslealtad que une su vida con otra persona sin tener ellos la intención de unirse como “una sola carne”(Mt. 19:5).

El coito rubrica y sella una unión de vida; y unión de vida quiere decir pacto matrimonial. Un hombre se deshonra a sí mismo cuando tiene relaciones sexuales en cualquier otro contexto diferente a la relación conyugal (Ver: 1 Cor. 11:7b; Hebreos 13:4). Hay una directa relación entre el adulterio y la ruina de un hombre (Ver: Prov. 5:1-23).

El sexo fue dado para el gozo conyugal. El propósito de Dios es que no experimentemos ningún tipo de vergüenza en nuestra desnudez tanto física como psicoafectiva (Gen. 2:25).

El libro de Proverbios nos exhorta a que nos alegremos con la mujer de nuestra juventud, dejando que sus senos nos embriaguen en todo tiempo, y que en sus caricias nos recreemos siempre (Ver: Pr. 5:18-19).

“El juego previo” antes de la penetración, es esencial para una experiencia de mutua satisfacción, y practicada por los hombres de Dios (Ver: Gen. 26:6-11; 1 Cor. 7:2-5).

El problema de la pornografía está en que elimina totalmente la relación entre las personas, y limita el sexo sólo a lo genital. Según el plan de Dios, el acto sexual debe ser la experiencia sublime entre dos personas y no la satisfacción de una sola.

Dios no condena el sexo. Dios hizo el sexo para que lo disfrutáramos en la relación conyugal. Si el libro del Génesis nos muestra el propósito de la sexualidad, El Cantar de los Cantares la exalta al menos en tres aspectos: la intensidad (Cnt. 2), la reciprocidad del amor (Cnt. 1:13,15) y la permanencia del amor (Cnt. 8:6-7).

Fue la caída la que pervirtió el orden dado por Dios inicialmente (Gen. 3:16). El resultado fue una lucha de poderes. La fuerza del hombre se pervirtió y lo llevó en su matrimonio a un liderazgo de dominio más que de amor.

El orden original es restaurado por Dios cuando ambos se convierten a Cristo (Ef. 5:21 – ‘Someterse’: Es tomar el lugar que Dios ha dispuesto en una relación. Nunca se puede exigir a una persona que se someta a otra).

El sometimiento mutuo en el temor del Señor, sólo puede ser posible sobre la base de la confianza y la voluntad, esto ocurre al creer en la Palabra de Dios y estar dispuestos a aprender a crecer espiritualmente a través de nuestra relación de pareja. Dios lo estableció así por causa de las potestades espirituales (1 Cor. 11:3,10). Sin embargo, esto no fue dado para que de ninguna manera el hombre se enseñoree de la mujer (1 Cor. 11:11-12).

En el terreno matrimonial, el poder ha de utilizarse para realzar la comunicación y no el aislamiento:

El conocimiento supone poder; y en la intimidad del matrimonio el esposo y la esposa tienen poder el uno sobre el otro, y todos lo sabemos.

Todos nosotros guardamos en nuestro interior asuntos que pueden provocar repuestas totalmente irracionales; y cuando nuestro cónyuge se acerca tan sólo a dichos asuntos, es como si accionara una palanca de alto voltaje. Estos por lo regular tienen que ver con viejos agravios o heridas en el matrimonio.

Dichas palancas cuentan con la capacidad de bloquear nuestro amor y comunicación; pero en el poder de Dios aprendemos a evitar con amor aquellas cosas que son destructivas para nuestro cónyuge, y aún para nosotros mismos. También podemos pedir al Señor que Él sane estas heridas y dejen de controlar nuestras emociones.

Nuestro conocimiento íntimo el uno del otro, también significa que sabemos qué cosas mejoran nuestra relación matrimonial y estimulan la comunicación entre los dos. Por tanto hacemos uso de ese conocimiento a fin de abrir anchos conductos de amor y compasión (‘Ensanchar el corazón’ – Is. 60:5).

¿POR QUÉ SOMOS TAN CONFLICTIVOS Y CONTRADICTORIOS A LA HORA DE EXPRESAR AMOR?

 No estamos dando la importancia necesaria a la intimidad en la relación de pareja.

 Es la intimidad la que sustenta nuestra compatibilidad sexual en la relación conyugal. En otras palabras . . . El sexo no produce compañerismo, lo refleja.

 Debido a nuestros vacíos afectivos, ejercemos mucha presión emocional, restando libertad a la amistad

y el compañerismo en la pareja. Nos atrincheramos, es decir buscamos autoprotegernos en una relación en la que necesitamos ejercitar la confianza y la transparencia para que funcione. ¿Por qué lo hacemos?

 Porque durante la niñez establecemos patrones para la supresión y represión de emociones.

 Porque una pobre autoimagen produce el temor a ser rechazados.

 Porque manejamos, aún siendo cristianos, falsos conceptos de hombría y orgullo que nos impide compartir nuestros sentimientos y necesidades.

 Porque falsos conceptos de espiritualidad también nos impiden abrir el corazón. (Por ejemplo: ('guardar imagen’).

¿Por qué un ejército se atrinchera?

 Para no exponerse

 Para que el enemigo no sepa sus debilidades

 Para que el enemigo no sepa cómo se está moviendo

Todo esto es cierto cuando se trata de defendernos del enemigo, pero ¿es nuestra relación con nuestra esposa, una relación con un enemigo?

ALGUNAS REALIDADES A TENER EN CUENTA . . .

 Expresarnos con sinceridad, conlleva el riesgo de tener que abrirse emocionalmente, lo cual necesariamente nos hace vulnerables, pero a la vez promueve la intimidad emocional.

 La intimidad emocional comienza cuando confiamos nuestras vidas a Dios, ya que Él nos comprende y nos puede dar la seguridad para superar nuestros conflictos y heridas del pasado (Mt. 11:28).

 El segundo paso está en entregarnos emocionalmente a nuestro cónyuge, confiados de que ella es ayuda idónea (Gen. 2:18-20. “ayuda idónea”. Ayuda = Completo y Complemento / Idónea = Totalmente capacitada)

 Esto es algo que Dios opera sobre la base de su propósito y no de nuestras capacidades. La intimidad emocional requiere transparencia en nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, y necesidades.

 Recuerde que el poder de Dios se hace disponible a nuestras vidas cuando nos arriesgamos a ser vulnerables con la otra persona. Esto produce un compañerismo que revive el enamoramiento en la pareja.

 No se engañe pensando que si usted conserva su “independencia”, estará más seguro. Tal vez de lo que sí puede estar seguro es que en el futuro estará más solo.

 Recuerde que el temor es una fuerza destructora en las relaciones entre los hombres y las mujeres.

Cuando los hombres o las mujeres viven con mutuo temor, el temor perpetúa la distancia entre ellos (1 Juan 4:18).

 El compañerismo también surge cuando encontramos maneras de dar y recibir afecto aparte de la relación sexual.

 Una relación sexual plena es el resultado de una relación matrimonial plena, y no al contrario.

 La química involucrada en la atracción sexual no es amor (Por sí acaso se encuentra confundido. . .)

 Las fantasías de la infancia y la adolescencia pueden transformarse en expectaciones de adultos que soñamos con un “matrimonio perfecto” lo cual no existe realmente.

 El amor no se basa en la totalidad de la semejanza que existe entre los esposos, o en el balance de los puntos débiles y fuertes de c/uno, ni siquiera en los gustos de los dos, sino en la incapacidad de ambos para separarse, y su profundo deseo de unión que los lleva a un compromiso de por vida.

 Según Pr. 31:10-12, parece haber una directa relación entre la prosperidad de un varón y la confianza que este deposita en su esposa.

Recuerde:

 “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” – Pr. 16:32

 “Profesando ser sabios, se volvieron necios” – Rom. 1:22 (“El hombre en su deseo de afirmación se vuelve autosuficiente”)

¿CÓMO PUEDE USTED ORIENTAR A SU ESPOSA PARA QUE LE AYUDE A USTED A MEJORAR EN SU EXPRESIÓN DE AMOR?

1. Dígale que No le riña por sus actitudes (Pr. 19:13; 27:15), y que la mejor manera de hacerlo es no dejando de ser sincera, pero dependiendo más de Dios.

2. Anímele a expresar sus emociones, a pesar de que usted no esté de acuerdo (2 Sam. 22:33-35).

3. Recuérdele que ella es “coheredera de la gracia de la vida” juntamente con usted, y que usted no quiere que sus oraciones tengan ningún estorbo (1 Pedro 3:7).

4. Dígale que tiene toda su autorización para sacarlo de la rutina de vida en la que usted muchas veces se sumerge.

5. Que le ayude a estimular la comunicación, así usted muchas veces no quiera hablar.

6. Recuerde que una necesidad interna del hombre es la de sentirse admirado. Y que usted necesita también que ella aprenda a ver sus cualidades más que sus defectos.

7. Y que nunca vaya a cometer el gravísimo error de decirle a usted que no lo necesita