LA LEY VS. EL PERDON


LA LEY VS. EL PERDON

LA LEY VS PERDON

Mateo 23 : 13 – 30

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! «¡ Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!” ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro? Y también: “Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado.” ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe ! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello! «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura! «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, "Y decís: 'Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no habríamos sido cómplices de la sangre de los profetas'.

Los profetas hebreos frecuentemente empezaban sus oráculos con la expresión «Ay de …» cuando se referían a un sector amplio de la vida israelita.

Por ejemplo, «¡Ay de ti, Jerusalén!» (Jer. 13:27).

«¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño!» (Jer. 23:1).

«¡Ay de los profetas insensatos …!» (Ez. 13:3).

«¡Ay de los reposados en Sion …!» (Am. 6:1).

Los siete ayes de Isaías (Is. 5:8, 11, 18s., 20, 21, 22, 23; cf. 10:1) pueden compararse con los siete ayes pronunciados en contra de los líderes religiosos de sus días por Jesús

Las tradiciones de los fariseos y sus interpretaciones y aplicaciones de la ley llegaron a ser tan importantes como la ley misma.

Sus leyes no eran tan malas.

Algunas eran buenas.

El problema surgió cuando los líderes religiosos

1) tomaron las normas hechas por el hombre con tanta seriedad como las leyes de Dios,

2) al decir a la gente que debían obedecerlas, sin incluirse ellos mismos, 3) al obedecer las reglas no para honrar a Dios sino para sobresalir.

Jesús no condenó lo que enseñaban, sino lo que eran: hipócritas.

Mateo 23: 5

Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto;

Las filacterias son unas cajas pequeñas de cuero, que contienen versículos de la Escritura.

Los fariseos las portaban porque hicieron una interpretación literal de lo que dice la Palabra de Dios

Deu_6:8

"Las atarás a tu mano por señal, y las tendrás entre tus ojos como una marca en la frente.

Exo_13:9

"Y os será una señal sobre vuestra mano, y como un memoria ante vuestros ojos, para que la Ley del Eterno esté en vuestra boca; por cuanto con mano fuerte el Señor os sacó de Egipto.

Exo_13:16

"Así, esto os será una señal en vuestras manos y un memorial ante vuestros ojos; de que el Eterno nos sacó de Egipto con mano fuerte".

según la Biblia: (hebreo, «señal», «recuerdo» Interpretando literalmente se escribían en tiras de pergamino algunos preceptos de la ley; estos preceptos se encerraban en cajitas que eran atadas al brazo izquierdo o a la frente con filacterias o lazos.

(hebreo, «señal», «recuerdo»).

Jesús criticó que los fariseos hicieran las filacterias llamativamente anchas.

Mucha gente piadosa de su tiempo llevaba las filacterias no sólo para la oración, sino durante todo el día.

La palabra «filacterias» deriva de la palabra griega «filakterion» («medio de protección»), aunque dicha idea no se halla en la palabra hebrea «totafat» que, traducida literalmente, quiere decir señal, recuerdo, memoria.

Las filacterias aparecen por la época intertestamentaria, cuando el pueblo judío necesitaba una buena dosis de defensa frente a las ideologías sincretizantes de aquel período.

El sincretismo, la palabra misma, se refiere a la fusión y mezcla religiosa.

Es una noción teológica, que no sólo se usa para hablar de los ritos y las religiones, sino también en otros contextos, cuando se unen dos partes distintas.

En la época tardía llegaron a convertirse en una especie de amuletos contra toda clase de amenazas y por ello Cristo echa en cara a los fariseos el hecho de que «ensanchen tanto sus filacterias», o sea, que extreman la celebración externa de los actos de piedad.

Dicen que la gente debe llevar la Palabra de Dios cerca a su corazón y ellos lo interpretaron en forma literal.

Pero estas pequeñas cajas que también usaban para orar llegaron a ser más importantes por el nivel social que otorgaban que por la verdad que contenían.

Jesús otra vez puso al descubierto la hipocresía de los líderes religiosos. Conocían las Escrituras pero no vivían de acuerdo a las mismas.

No se preocupaban por ser santos, sino por verse santos a fin de recibir la admiración de la gente y su alabanza.

Hoy, como los fariseos, mucha gente conoce la Biblia pero no le permiten que cambie sus vidas.

Dicen que siguen a Cristo pero no viven de acuerdo a sus reglas de amor.

Las personas que viven de esta manera son hipócritas. Debemos estar seguros de que nuestras acciones sean coherentes con nuestras creencias.

Jesús desafió las normas de la sociedad. Para El, la verdadera grandeza surge del servicio, es lo que se obtiene cuando uno se entrega para servir a Dios y a los demás.

El servicio nos mantiene al tanto de las necesidades de los demás y evita que nos detengamos a mirarnos a nosotros mismos. Jesús vino como siervo.

¿Qué tipo de grandeza busca usted?

Ser un líder religioso en Jerusalén era muy diferente a ser un pastor en una sociedad secular como la de hoy.

La historia de la nación, su cultura y la vida cotidiana estaban centradas alrededor de la relación con Dios.

Los líderes religiosos eran los más conocidos, poderosos y respetados de todos los líderes.

Jesús lanzó su punzante acusación porque el hambre de poder, dinero y posición de aquellos líderes los había llevado a perder de vista a Dios, y su ceguedad se esparcía por toda la nación.

Los convertidos de los fariseos eran atraídos al fariseísmo, no a Dios.

Por haberse enfrascado tanto en los detalles de sus leyes tradicionales y regulaciones, habían perdido de vista al que las leyes señalaban: Dios.

Como religión de obras al fin, ponían presión en la gente para que superaran a los demás en conocimiento y obra.

Un profesor hipócrita lo más probable es que tenga estudiantes aún más hipócritas.

Guardémonos de crear fariseos por un énfasis desmedido en la obediencia superficial a expensas de la renovación interior.

Es posible obedecer los detalles de la ley y ser desobedientes en nuestra conducta general.

Por ejemplo, podemos ser muy precisos y fieles en dar el diez por ciento de nuestro dinero a Dios, pero podemos rehusarnos a dar un minuto de nuestro tiempo en ayudar a otros.

El diezmar es importante, pero el pagar el diezmo no nos libra de cumplir con otras directivas de Dios.

Los fariseos colaban el agua de manera que no pudieran accidentalmente tragarse un mosquito, insecto impuro de acuerdo a la ley.

Eran muy meticulosos en cuanto a los detalles del ceremonial de limpieza al grado que perdieron su perspectiva de lo que es la pureza verdadera.

Por fuera, limpios en lo ceremonial; por dentro, corruptos en sus corazones.

Jesús condenó a los fariseos y a los líderes religiosos por aparentar santidad en lo exterior y mantener en su interior corrupción y codicia.

Vivir nuestro cristianismo sólo como un espectáculo para otros es como lavar un vaso sólo por fuera.

Cuando estamos limpios por dentro, nuestra limpieza exterior no será fingida.

Estos profetas, sabios y escritores que serían enviados quizás fueron los líderes en la iglesia primitiva que fueron heridos, azotados y algunas veces crucificados, como Jesús lo predijo.

Los contemporáneos de Jesús dijeron que no actuarían como sus padres, dando muerte a los profetas que Dios les había enviado pero estuvieron dispuestos a dar muerte al Mesías y a sus seguidores fieles.

Por esta razón todo el juicio a través de los siglos recaería sobre sus cabezas.

Jesús estaba dando un breve resumen de los mártires del Antiguo Testamento.

Abel fue el primer mártir.

Zacarías fue el último. Recordemos que la Biblia hebrea terminaba con 2 Crónicas

Zacarías fue el clásico ejemplo de un hombre de Dios que moría a manos de los que decían ser el pueblo de Dios.

2 Crónicas 24:20, 21

Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo de Joiada el sacerdote, que se levantó ante el pueblo, y les dijo: "Así dice Dios: ¿Por qué quebrantáis los Mandamientos del Eterno? No os vendrá bien por ello. Por haber dejado al Eterno, él también os dejará". Pero ellos conspiraron contra él y por orden del rey, lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa del Eterno.

Jesús quiso juntar a su pueblo así como la gallina protege sus polluelos bajo sus alas, pero no se lo permitieron.

Jesús también quiere protegernos si nos acercamos a El.

Muchas veces nos herimos y no sabemos a quién recurrir.

Rechazamos la ayuda de Cristo porque no creemos que El puede darnos lo que necesitamos.

¿Pero quién conoce mejor nuestras necesidades que nuestro Creador?

Los que acudan a Jesús hallarán que El consuela y conforta como nadie más puede hacerlo.

Jerusalén era la capital del pueblo escogido de Dios; la ciudad ancestral de David, el más grande rey de Israel; y el lugar donde estaba el templo, la morada terrenal de Dios.

Por lo tanto, debía ser el centro de adoración al verdadero Dios y un modelo de justicia para toda la gente, pero Jerusalén llegó a ser una ciudad ciega a Dios e insensible a las necesidades humanas.

Aquí podemos ver la profundidad de los sentimientos de Jesús por los perdidos y por su ciudad amada, que muy pronto sería destruida.

De esta porción bíblica sobre los ayes, quienes han estudiado la Biblia a profundidad hablan de las siete calamidades para los cristianos quienes se encargan de obedecer radicalmente las leyes pero no obedece a Dios.

LAS SIETE CALAMIDADES

23.14: No permitir a otros entrar al reino de los cielos y no entrar nosotros mismos.

Cuando judaizamos nuestra vida espiritual, no permitimos que otros vean el amor de Dios y que vean como atractivo nuestro ministerio.

Eso conlleva a la segunda calamidad

23.15: Alejar a la gente de Dios como ustedes mismos.

La gente no quiere saber de Dios porque dicen … si para amar a Dios yo debo hacer esto o aquello … mejor me quedo en mi comodidad.

No digo que debamos ser laxos con el pecado… no la Biblia aclara quienes no heredarán el Reino de los Cielo o no entrarán a el… pero qué sería de Usted y de mi si no hubiéramos tenido un amigo o un líder que nos amara con misericordia.

23.16-22: Ciegamente permitir que la gente de Dios siga las tradiciones hechas por el hombre en lugar de la Palabra de Dios.

Otra de las calamidades es que algunos caerán en el error doctrinal de seguir a otros de manera tradicional pero alejados de Dios.

Entonces me visto así para agradar a Dios pero en mi corazón no reflejo el amor de Dios.

Esto conlleva a la siguiente calamidad.

23.23, 24: Involucrarse en detalles insignificantes pasando por alto lo que realmente es importante: justicia, misericordia y fe.

Como cuando hablamos mal de los pastores que se hacen ricos con la fe. Ellos deberán dar cuanta a Dios de sus actos… tu cumple con lo que Dios te mandó y deja de fiarte en esos detalles.

Por eso muchos no ven la respuesta de Dios a su fidelidad… se privan de ayudar ministerialmente y entonces siguen viviendo vidas de escases olvidando lo que la Biblia dice … es más bendición dar que recibir…

23.25, 26: Guardar apariencias mientras que su mundo privado es corrupto.

Por fuera somos pulcros pero por dentro somos corruptos. Tenemos un corazón lleno de pecado… codiciamos la lujuria, vemos cosas que le desagradan a Dios… pero por fuera nos ven como impecables.

23.27, 28: Actividad espiritual para cubrir el pecado

Entonces queremos cubrir nuestros pecados con activismo espiritual. Muchos crean fundaciones para que la gente los vea regalando cosas y que digan … guau

23.29-36: Pretender que se ha aprendido de la historia pasada, pero su comportamiento presente muestra que o ha aprendido nada

Entonces creemos que hablarle a otros de un Dios que no vivimos los va a convencer de su pecado y se arrepientan pero no va a ser así porque nuestro comportamiento refleja totalmente lo contrario a lo que decimos

Jesús mencionó siete formas para evitar la ira de Dios, a menudo llamadas "las siete calamidades".

Estas siete declaraciones acerca de los líderes religiosos deben haber sido dichas con una mezcla de juicio y tristeza.

Eran firmes e inolvidables.

Están en vigencia cada vez que nos adentramos tanto en perfeccionar la práctica de la religión que olvidamos que a Dios también le interesan la misericordia, el amor verdadero y el perdón.